Si tu hijo ha pasado por alguna de estas situaciones,
el riesgo de que tenga algún problema auditivo es mayor.
Durante el embarazo:
Factores hereditarios, medicamentos que dañan al oido, ciertas infecciones como toxoplasma, sífilis, rubeola....En el parto:
RH incompatible, partos difíciles, peso inferior a 1.500 gramos, UVI neonatal...Después
Otitis, paperas, sarampión, meningitis, medicamentos dañinos para el oido...Obsérvale:

0 a 1 año
- Si es un niño demasiado tranquilo al que no sorprenden los ruidos fuertes.
- Si no gira la cabeza hacia sonidos familiares.
- Si no comprende palabras familiares.
- Si no juega con sus vocalizaciones imitando a las del adulto.

1 a 2 años
- Si no comprende órdenes sencillas.
- Si no conoce su nombre.
- Si no identifica las partes del cuerpo.
- Si no hace frases de dos palabras
- Si no presta a tención a los cuentos.

2 a 3 años
- Si no se le entienden las palabras que dice.
- Si no repirte frases.
- Si no contesta a preguntas sencillas.

3 a 4 años
- Si no sabe contar lo que pasa.
- Si no es capaz de mantener una conversación sencilla.

4 a 5 años
- Si no conversa con otros niños.
- Si no manifiesta un lenguaje maduro y sólo le entiende su familia.

En general
- Si el niño no tiene lenguaje, éste cesa, o evoluciona lentamente para su edad.
- Si es excesivamente distraído o retrasado en sus aprendizajes escolares.
- Si padece fuertes catarros, otitis o alergias.
Hay muchos tipos de problemas de audición,
aún sin llegar a la sordera total.
aún sin llegar a la sordera total.
Si detectas algún defecto a tiempo, tienes mucho ganado:
- Aceleras el tratamiento médico, la ayuda educativa especial que necesite y, si hiciera falta, la adaptación de audífonos
o el implante coclear.
- Favoreces el desarrollo de su lenguaje y sus relaciones personales.
- Facilitas su aprendizaje y su comunicación.
Si tienes dudas, consulta con el médico otorrino.
- Aceleras el tratamiento médico, la ayuda educativa especial que necesite y, si hiciera falta, la adaptación de audífonos o el implante coclear.
- Favoreces el desarrollo de su lenguaje y sus relaciones personales.
- Facilitas su aprendizaje y su comunicación.
Si tienes dudas, consulta con el médico otorrino.
* Información extraída de un folleto informativo editado por FIAPAS
